La otra orilla

Profesionalidad en época de recortes

Posted in Sin categoría by manyez on 3 junio, 2013

En 2011 dos sindicatos elaboraron un decálogo para médicos de buena praxis en tiempo de recortes. El decálogo fue definido como inquietante por José Ramón Repullo que además publicó un breve análisis crítico del mismo en la web Médicos y Pacientes, que merece la pena leer. Os dejamos con dos comentarios de Repullo al respecto (en negrita, la buena práctica extraída del decálogo):

Dedicar el tiempo que sea necesario a cada paciente, está muy bien; pero usarlo como arma arrojadiza no ayuda; ¿por qué no decir que hay que evitar las consultas de revisión excesivas e inapropiadas, y la retención de pacientes que podrían ser dados de alta para autocontrol o control por su médico de atención primaria? ¿la auto citación de revisiones sin base en la evidencia es también algo impuesto a los médicos?

Anteponer el criterio clínico y no diagnosticar influenciado por criterios de ahorro económico. ¿Es que ahora se hace?; ¿no merece ni un comentario el abusivo empleo de medios diagnósticos redundantes y que no aportan información relevante para la toma de decisiones?; ¿no se debería mencionar la aplastante literatura científica que analiza los problemas de mala calidad y riesgos (radiológicos) del exploraciones y pruebas?

Hace unos días nos encontramos en la web Vox Populi con la noticia de que algunos profesionales han seguido al pie de la letra (con algunas adaptaciones, como ahora veremos) dicho decálogo para presionar ante la administración sanitaria. Adaptaciones como “recetar el medicamento más caro” o “ingresar lo que antes se enviaba a casa” no parecen ser actuaciones muy profesionales.

Tal y como señala la citada noticia:

Fuentes del sindicato médico reconocen que se ha instado a “recetar los medicamentos más caros, no los genéricos como nos dicen en la consejería, sobre todo si son mejores para el paciente”. De igual modo, se ha pedido que se dedique “el tiempo necesario a cada paciente” y que se sea más escrupuloso con los ingresos hospitalarios, ingresando a enfermos que en anteriores ocasiones se mandaría para casa. “Por ejemplo, un enfermo que se le ha torcido la boca y dormido un brazo, con 6 horas de evolución, en otras ocasiones no se le pedía un TAC y ahora se le pide. O ancianos con cuadros que en el 80% de las veces evolucionan bien y en el 20% evolucionan mal. Si antes se les mandaba a casa jugándose el pellejo, ahora los dejas un par de días más ingresados”.

Tal y como comentaba Luis Oteo (de la Escuela Nacional de Sanidad):  “la escasez de recursos es el contexto real en el cual debemos trabajar, nunca la coartada para eludir responsabilidades“. La petición de pruebas diagnósticas o el ingreso de un paciente no es algo caprichoso o que pueda ser esgrimido como herramienta de protesta.

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