La otra orilla

Formar para cambiar: ¿funciona?

Posted in Uncategorized by manyez on 4 enero, 2012

La notificación de efectos adversos es compleja, y aunque su utilidad está más que probada, conseguir que el profesional diga que ha hecho algo mal es todavía una utopia.

En este reciente artículo (“Effects on incident reporting after educating residents in patient safety: a controlled study“) se analiza el impacto de una acción formativa de seguridad del paciente sobre un grupo de residentes.

Los resultados fueron los siguientes:

– Hubo un efecto positivo sobre las habilidades, actitudes y conocimientos en la materia.

– Los residentes que ya notificaban incidentes incrementaron el número de notificaciones.

 – Sin embargo, no hubo incremento del número de residentes que realizó dichas notificaciones.

En resumen, hay ciertas situaciones que un simple curso no puede cambiar. Los hábitos y, sobre todo, los miedos son muy difíciles de modificar. ¿Conoces algún truco?

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2 comentarios

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  1. Juana said, on 4 enero, 2012 at 16:41

    Para modificar cualquier cosa primero hay que conocerla, conocerla con profundidad, una vez que te conoces hay cosas que cambian, y cosas que siguen ahí …. ¿alguien se atreve a profundizar? …. ¿cuál quieres la pastilla roja o la azul? ….

  2. Rut said, on 4 enero, 2012 at 22:22

    Me parece que lo que planteas es la eterna pregunta… ¿la formación sirve? ¿y hasta qué punto? Desde mi punto de vista lo que está claro es que el que es bueno y está comprometido con su aprendizaje aprovechará la formación, quien no lo está y/o no tiene o ve los recursos en su entorno se frustrará y la formación probablemente caerá en saco roto.Para mí es muy importante facilitar al asistente en formación no sólo de unas técnicas y/ o herramientas para poder aplicar los conocimientos trabajados en el aula, sino también que sea consciente de que para que la formación le suponga un cambio ha de venir con un compromiso por su parte, no sólo por la facilitación de los recursos por parte de la organización (que estos en más de una ocasión son más bien mínimos, tendemos a querer sacar el máximo de lo mínimo…). Es decir, el participante ha de responsabilizarse de qué objetivos se plantea conseguir sin perder de vista la realidad de su entorno, evitando las utopías pero pensando en lo factible.Si la propia persona no valora lo que puede ganar aplicando los conocimientos trabajados en el aula nadie hará que lo valore y por tanto que se implique en ese cambio.Una vez que consigues ser consciente de qué quieres cambiar y qué beneficios puedes lograr estás más cerca de lograrlo…Yo en todos los cursos doy un plan de acción y cada uno se hace responsable de su avance…En fin… que podría estar hablando sobre el tema sin parar… es lo que tiene estar más de 10 años impartiendo formación…


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